El pasillo era la conexión de cada una de la habitaciones con las demás, una especie de núcleo en donde todo tiene su origen. Era de un color similar al de los hospitales, un celeste genérico bien gastado, casi blanco que da esa impresión de que todo está en una pausa, todo se encuentra detenido a la espera de la animosidad que podría traer un rojo. Se crea un clima, se torna frío y aleja las emociones fuertes. Como en un hospital, lo último que se espera es que se vuelvan todos locos.
No tengo ganas de escribir esta historia.
Váyanse a la mierda.
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