Ella.




¿Cómo se comienza una historia que hubieses preferido no terminar? Lo cierto es que en parte concluyó de buena manera. Me siento bien, me siento increíblemente bien -y frustrado, claro está- pero la sensación es maravillosa. Es similar a la estupidez cuando todos están siendo sabios. Es la risa en el momento serio e incómodo. Es una seguidilla de errores que concluye en la gloria. Una sabrosa gloria con tintes de derrota. ¿Qué mejor que celebrar cuando te das cuenta que perdiste? Lo único cierto de todo esto, es que mi historia no termina como suelen terminar las historias de amor -si, amor- ésta tiene un final triste cual relato shakespeariano. Es la malvada obra del destino en los oráculos. No esperes que por hacer las cosas distintas tengas un final que no ha sido determinado. Todo está envuelto por una bolsa de serpientes, al final del día sabremos que nos morderán, no sabemos si moriremos nada más. Así funcionan las cosas, según una perspectiva bastante individualista y existencialista, de cierto modo. Las rutinas son enemigos de la originalidad y te sorprenden con mensajes y señales. Estoy divagando de manera mundial, pero realmente no se me ocurre qué decir al respecto. ¿Me enamoré? ¿Tan rápido? Fue algo fugaz acontecido en una serie de eventos inesperados; la mala o la buena suerte jugaron sus cartas y se produjo algo inquietante. Perdí de manera descomunal cualquier intento de distracción durante una hora y algo y simplemente escuchaba música mientras sentía la mirada acosadora y bastante hermosa de la mujer más hermosa que he visto en años. En el pecho esa sensación espectacular de no saber qué hacer. Por primera vez en años o quizás nunca me había pasado, y es por eso que me sorprende tanto, pero nunca había quedado estático sin alguna idea en la cabeza que me sacara del momento. Estuve en una especie de coma con ojos y sentidos expuestos a plenitud, falló el habla. Es decir hasta eso ha hecho del día algo fantástico. Me quedé mudo como nunca había podido. Simplemente me ganó. ¿Por qué me quedé hasta las cuatro si sabía que debía levantarme a las seis? simplemente lo hice, como antes lo hacía por pruebas, exámenes y controles, hoy lo hago por gusto, por el placer de no hacer nada, conversar con gente, escribir, y leer algo por ahí. Simplemente seguí la rutina, aunque un poco excedida en el tiempo, ya sentía que me pasaba la cuenta. Y en efecto, desperté una hora tarde. Las cosas no se me complicaron, pero el sueño era gigante en relación a las ganas de estar en pie. Pensé en quedarme nada más. Fallar a los compromisos, otra cosa que no aprendo a hacer muy bien. De manera mecánica entonces comienzo el día. Llevo meses sin tomar desayuno, y justamente el día que estoy más atrasado decido tomar un té, viendo las noticias de canal 13. Constanza Santamaría está cada vez más flaca. ¿Qué me importa? La verdad es que nada. Sólo trato de dimensionar la muerte de muchas personas en Egipto. Me siento entre calmado y un tanto presionado. Termino rápidamente de hacer lo que debo hacer. Salir atrasado implica que tengo que caminar más raudo, ¿no? al carajo. Aquí es donde comienzan las irregularidades. Pagar adulto significó cargar el pase. Si llegar tarde era lo mío, el universo confabuló para que sea lo suficientemente notorio y en lo notorio está el dilema, quiero pasar inadvertido para evitar cualquier confusión. A veces se siente como si el tiempo jugara en contra y yo estaba en aquella situación un tanto incómoda; pero lo extraño es que a pesar de molestarme enormemente el hecho de llegar tarde a cualquier lugar, me sentía de lo más tranquilo. Es decir, he tenido una suerte cómicamente divina con la 107, lo que incluye un choque con un camión, que se funda el motor, y un par de peleas. En fin, es el penúltimo día, como le prometí al Dino. Originalmente trabajaría hasta el martes, quise ayudarlo con la cantidad de pega que le queda y me condené a tres días más de levantarme temprano, subir a una micro llena de gente -lo cual es un problema que nunca podré superar: Realmente detesto a la gente por las mañanas- y que por lo general huele mal. El viaje es eterno como para la lectura y de estúpido olvidé por completo un libro, sólo llevo un par de hojas sueltas con letras de canciones. Travel suena mientras tomo la maldita. Una rápida mirada me hace buscar lugar, la verdad es que estar cerca de una hora de pie sin razón aparente es masoquista. No tengo intenciones de seguir torturándome, ya van muchos días. Realmente me siento cansado, como un abuelo. Me acomodo primeramente pero por razones que no logro comprender salgo de inmediato de mi lugar. Viajo con la música, es la explicación más romántica. Me acomodo definitivamente en el último asiento esquinado en una ventana completamente rayada. Algo bastante negativo. Es como tener los ojos sucios y me comienza por desesperar. No siento sueño y eso me tiene un tanto extrañado, es decir, ¿qué cresta? ¿dos horas y algo son suficientes? supongo que un descanso cualquiera sea éste es válido a esta altura. Altura es la que jodió; durmiendo dos horas no crezco ni un puto centímetro más. Risas. Sonrío, pero parece una mueca de desprecio con las ganas que tengo de no ir a trabajar. En momentos así me dan las mayores inspiraciones artísticas y me doy cuenta que no llevo un lápiz. Mañana cabrona. No tengo nada más qué hacer, de haber traído un libro estaría perdido en algún lugar, el viaje sería mucho más corto a mi percepción y sentiría además, que estoy llenando esos vacíos que hay en mi cerebro luego de casi un año de sólo dedicarme a escribir y llenar hojas de lamentos. No sé porqué me pierdo tanto. Pero alguien me está mirando. Golpe, un verdadero golpe como nunca antes sentí en el pecho. No me caben dudas que es una chica muy linda, de esas que suelen ser retratadas y descritas por autores. Nada que sea lo suficientemente sobresaliente para ser desagradable, todo marcando un ritmo, siendo una sinfonía del camino por el cual recorre una mirada esquiva. No quiero parecer impertinente, pero desgraciadamente quiero seguir haciendo un análisis dado que esto escapa de mi rutina. Otra vez los detalles. Se gira rápidamente como en busca de una ayuda visual. ¿se pregunta dónde vamos? Y voilà, los ojos. Es verdad, he visto ojos por montones, pero debo asumir la culpa al haber ignorado lo valioso de unos ojos a medio cerrar. Siempre me atrayeron los ojos abiertos y grandes, redondos o almendrados. con una forma armónica y simétricamente puestos entre una nariz que diga cómo debes oler, en vez de ser la herramienta para identificar los aromas. No sé si habrá sido el momento en que notó mi presencia, pero desde aquel instante no me fijé más en quién estaba a mi lado. Meros espectadores de una melodía hecha de miradas cómplices. Son pardos, son extrañamente hermosos, como el césped en invierno. Van del verde al café. De lo circular a lo líneal. Son amarillos y azules. Ahí están de nuevo, esperando el contacto. Seré esquivo, no me interesa caer en juegos, ya he jugado suficiente, y con lo malo que soy, termino por rifar lo que no tengo. Las cejas no tienen nada que me haga imaginar una intervención, pero aún así son delineadas y cubren la suave curva que rodea el globo ocular. Me agrada la poca invasión en un rostro. Simplemente lo natural para demostrar un fortaleza interior. Si pudiera acercarme un poco trataría de buscar un detalle en ese antifaz, es decir, ojos y cejas ad-hoc es algo extraño. Me cubro en un canción, pero qué técnica. El teléfono siempre es útil. En definitiva estoy siendo demasiado invasivo y eso me molesta. Me trato de poner en el lugar del observado. Ya me imagino lo desagradable de estar siendo inscrito en una ficha de datos. ¿Pero qué más puedo hacer? Es realmente hermosa, y no lo digo por una necesidad vana, es algo que llegó de golpe, cuando alguien te asusta, sabes que te dio miedo, el grito, una máscara, un tirón. Lo mismo ocurre con el dolor, con las ansias, se siente la angustia y el hambre. La sed se padece como un cartel enorme en la frente que pesa cientos de kilos. Así mismo noto la belleza: Así entiendo la belleza. No es algo catalogable, simplemente es algo simple. Y por simpleza ella es simplemente Ella. No me gustaría quedar con la pura imagen retratada en lo físico, sonará de lo más estúpido, pero entre miradas sentía que estábamos conversando y compartiendo. A lo lejos intentaba de descifrar su movimiento de dedos, que por cierto eran de una sutileza única. Las canciones siempre adecuadas me dicen ciertas frases que se adaptan al momento, si bien la interpretación es válida mientras sea argumentada, siento que esperar a que encaje algo por encajar es apostar una pelea de ciegos. Pero me sentí en una especie de movimiento interior, algo así como que la melodía de Travel estuviera atravesando cada uno de mis órganos y el bombo constante no fuera más que mi pulso. Sus manos eran una especie de batuta, dirigían la orquesta en el viaje musical. A ratos me siento en la situación inversa y soy yo el observado. La verdad es que se podrá decir mucho de mi aspecto, estoy bastante más descuidado que hace años, me importa bien poco como pueda lucir, y todos esos egos quedaron enterrados con muchas otras imágenes que guardaba en un baúl. Soy objeto de la mirada en cuanto soy observador. Es simplemente un método de defensa. Como que de a poco surgen esos sentimientos positivos de valor. El reflejo de la ventana rayada me muestra una interesada chica. Le sonrío con los ojos cuando me los topo de casualidad, me asiente de manera significativa. Sonará majadero, pero es muy linda como nunca antes vi. Amor fugaz como color de violines. Los momentos se hacen como pedazos de conversación y risas. La verdad es que estoy completamente fascinado. Fascinado es una palabra precisa. ¿Qué estará pensando? Lo cierto es que yo no pienso mucho, de a poco pierdo esa capacidad y me vuelvo un retratista. Estoy haciendo un hermoso recuerdo del momento. Sin un maldito lápiz. Sin un maldito lápiz. ¿Sabes? estoy empezando a pensar que todo fue una coincidencia. Malditas coincidencias. Apenas maldigo aparecen los malditos humanos. Se llenó. Como el viento trajo a las personas, las personas se llevaron los ojos más bellos que he visto en mi vida. Si me vuelvo sobre mi será fácil dejar pasar. Volver de golpe al lugar del comienzo es como tropezar en la meta, te das cuenta que no tienes nada, que eres la estela de una Victoria. Me ajusto a lo que queda por recorrer, supongo que pensar en detalles ahora es innecesario y estar más seguro de no quedarme dormido es algo que vuelve latente ante la barrera humana que cohíbe mi diálogo. Cerrar los ojos me hace pensar que puedo escuchar gritos a través de un pasillo imaginario. Si usted no vio The fisher king no debería hacerse llamar enamorado. Esa película es el perfecto ejemplo de amor, amistad y pasión. Es la destrucción de un amor perfecto, la idealización de uno emergente y onírico, las idas y vueltas de uno inseguro y finalmente la fortaleza de un amor de hermanos, de compañeros. Es un baile, las personas bailan el amor de otros que se buscan sin mirar a otro lugar. El vaivén del bus hace de este ejemplo una realidad y por momentos nos volvemos a mirar, a hacer un solo color de aromas. Realmente me siento como un niño y sentirme como un niño es lo que más me llena. A los niños los contentas con pedazos de azúcar, con juegos baratos y con muchas ilusiones. A los niños se los tiene en constante expectativa. Están alerta. Estamos alerta. una vez más. Me doy cuenta que desde un comienzo no estaba jugando solo y que realmente me gritaba sus hermosos ojos. Si bien desde el comienzo cuestioné el aura negativa que rodea la 107 creo que lo ocurrido en esta ocasión, supera el choque, la fundida de motor y las peleas. Estaba tan concentrado en no perder un instante de Ella que se me hizo nula la percepción ante la despreciable actitud de un pobre imbécil. Gritos condenaban a un culpable de abuso sexual, en un triste episodio para una niña de cerca de siete u ocho años. El infeliz fue custodiado por una acojonada mujer que le impidió total movimiento, la llamada a carabineros no esperaría y la micro entera se detenía en medio de la nada a la espera de la yunta policial. La desesperación se reflejaba en todas las llamadas realizadas. Sabíamos que llegaríamos más atrasados, más atrasados aún de lo que estábamos. Sin embargo yo me sentía en el momento y en la hora adecuada. Cual director de colegio, el chofer decidió abrir las puertas a quienes quisieran bajar en busca del siguiente bus. Por un instante pensé en aprovechar la oportunidad. Miró diciéndome que no lo hiciera.  De eso voy a estar seguro siempre. Quedamos solos en la parte trasera del microbus, cuando una pareja de detectives se llevó esposado al infeliz. Junto con él, un par de mujeres decidieron aportar sus antecedentes para la segura denuncia e imputación. Estamos solos quiso decir, eso quiso decir. Los juegos en soledad tienden a llevar ribetes de prohibidos, son lo que se esconden en las sombras. Así como el delincuente recién atrapado, nos perseguíamos en una constante ida y vuelta de preguntas. ¿Cuántos años tienes? ¿Qué haces? ¿Qué estás escuchando? ¿Por qué sonríes tanto? Creo que me enamoré a la misma velocidad que noté brillar el color de esos ojos. Y lo digo sin miedo al error. Esto no es algo tan complicado de entender, sólo se siente y se vive. Amor a primera vista dirán los más clásicos. Yo prefiero creer que la vista misma es el amor y no mediante ella que uno termina fascinado. Estoy completamente rendido y no se me ocurre nada para decir. Como nunca antes me siento con total certeza de lo que está pasando, es demasiado evidente. No puedo mantener la cordura. El bus comienza nuevamente su recorrido. Como una góndola, somos dos los que quedamos en el largo pasillo. Me hace pensar en las fiestas de máscaras, aquellas en que no logras reconocer a los asistentes. Queda poco camino y el recorrido ha sido como ningún otro en cuanto a duración. Para mi no es más que una canción de nueve minutos. Quizás es momento de abstraerse nuevamente, es decir ya no podré escuchar nuevamente esta canción sin pensar en que la música estará con nosotros por siempre como la banda sonora del mejor de los momentos de una película muda. Un perfecta ironía de la misma relación. Mudos pero con el sonido llenándonos mientras no paramos de conectar la mirada. No me voy a bajar sin antes hacerle saber lo linda que luce este día. Deberías saber que me tienes encantado. Eres simplemente hermosa como nunca antes vi. Simplemente. Le sonrío mientras me quedo de pie junto a ella. Me está mirando fijo, como tratando de aprisionar un recuerdo cercano de lo que nos ocurrió. Hago lo mismo sin dudarlo. Nos miramos fijamente a unos treinta centímetros de distancia. Sin quitar nada la vista estamos encerrados el uno en el otro. Parecen horas, deseo que sean horas y siglos. Desearía haberte conocido antes... tu música estará por siempre. Viniste a ser alguien tan especial como única en menos de una hora. En menos de una hora te robaste lo que quedaba de sentimiento. Siempre estamos a la espera que las cosas sean mejores de lo que están. Nos quedamos mirando incluso al momento de separarnos. Con esa sensación de estar pereciendo juntos, como si lleváramos la vida completa viajando al lado del otro. No somos más que dos miradas menos ahora. Y nos alejamos ante la inoperancia de los sentidos. Nos bastó sólo uno para descubrir que podemos amar sin tocar nada. Nos idealizamos y nos quedamos por siempre juntos. Me tomaste por sorpresa como suelen ser las cosas más hermosas. Tu sonrisa hizo que todo se convirtiera en el mejor regalo que jamás pude esperar. El viaje. The endless trip. El viaje hizo de mi un enamorado. Me enamoré perdidamente de tus ojos y no me puedo lamentar de eso. La sensación es eterna. Aún no dejo de alucinar. Volví a quedar ciego. Gracias a Ella.

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