Antes de cualquier ficción me gustaría invitar a la señora Responsabilidad. Necesito su testimonio. Necesito sus halagos y quizás un mano que me sirva de apoyo. Nunca antes había estado tan presionado ni me había sentido más maravillado. Este camino es simplemente la dicha. Ni el señor Capricho, ni la sobrada Libertad pueden contra el hado animal.
Adoro la belleza de tus líneas. Adoro la presión que ejerces en mi ser. Ya no podía estar más tiempo sin escribir.

1 comentarios:

Johnnie Torres dijo...

Hay dos cosas que me tienen cohibido. Una de ella es no poder escribir; no poder dejarme llevar. Estoy marginado y acotado.
La segunda es la extrañeza de mi relación con las personas. Varía tanto como la estabilidad de un demente.

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