Veinte.

Estaba experimentando al escribir una especie de ensayo con una clara influencia en Rayuela. Lo dejé de lado en el momento que noté la fecha. Vaya, cómo pasa el tiempo.
Y yo sigo dándole importancia a las cosas que no le importan a nadie.

Mañana con ustedes: un sueño con poesía y absurdo.
Hoy simplemente me iré a dormir.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Me carga Rayuela, odio a la Maga :(

Johnnie Torres dijo...

A veces pienso que la vida se define por una búsqueda simple. Simple como la Maga. Simple como una descripción de quinientas páginas que quede en manos del lector. La Maga es sólo una para cada uno. Hay tantas Magas y tantos Horacios como tantas veces se leen las líneas de Rayuela.
Y mi búsqueda no ha sido otra que encontrar en las Magas a mi Maga. No se trata de nada más que imaginar que realmente existe algo tan simple y tan complejo a la vez. No se trata de buscar una mujer real, sino de comparar esas creaciones de Maga que cada uno de nosotros tenemos y hemos fabricado. Cada una es simplemente una representación de mis pensamientos. En cada una de ellas busco conectar la idea que tengo de ellas con su idea de ellas.
Se difumina más la idea de Mi Maga, he tratado de olvidar su voz, su aroma, su piel. La Maga es como mi búsqueda ciega, es como mi sueño, pues sé que ella ya no está más. En las calles sé que anda por allí, y tal vez ella sepa que yo estoy por el mismo lugar y nos buscamos sin buscarnos. Nos recordamos sin pensarnos, en los detalles de la ciudad, en los detalles de nuestras palabras. Con mi Maga somos como una promesa, somos nada ante la realidad y ya no nos vemos más. Ya no la encuentro, pero siempre la busco. Me gusta pensar que Mi Maga también es así. Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos

A mi me gusta la Maga .)

Anónimo dijo...

Me carga la Maga. La Maga es una tipa llena de sueños, de ideas, de proyectos, que jamás logró nada. Viajó sin ni uno a un lugar que apenas hablaba el idioma para hacer nada. Se quedó en palabra, en promesas, en ideas inconcretas. La Maga era la tonta enamorada, la que amaba al Horacio y el Horacio jamás la valoró. Por ingenua, por ignorante, por tonta, por inocente. El Horacio quería cambiarla de mil maneras, que aprendiera más, que fuese un poco más inteligente, como él, culto y arrogante como él. Y la Maga intentaba aprender, intentaba mejorar para el Horacio, pero no logró nada, pues él ni siquiera valoró el esfuerzo de la tonta enamorada que tenía al lado. Me carga la Maga porque está enamorada de una idea, no de alguien que la apoye, se te muere el hijo y no recibes nada más que retos.
Odio a la Maga por estúpida.

Johnnie Torres dijo...

Claro, pensar que alguien es estúpido por vivir de ilusiones es algo entendible. Considerar además que esas ilusiones y promesas son parte de esa estupidez, es algo que funciona como un ejercicio lógico. Sin embargo, dudo que la inocencia sea algo que se relacione con ser tonto.
Una persona que es considerada tonta, no puede ser inocente, la inocencia es la forma que se tiene para excusar. Para librar, para desestimar. El valor de la inocencia es superior a cualquier otro.
La inocencia no depende de cada uno. Horacio puede ser inteligente, pero jamás podrá volver a ser inocente.
Ser inocente no es ser ingenuo. Ser inocente es pensar que la Maga lo hacía para alguien más. La Maga se puede engañar en su inocencia, pues ¿qué esperaba? Horacio no necesitaba a una repetidora de información; Horacio buscaba en ella esa frescura, la idea rápida, la necesidad de compartir. La complicidad.
LA Maga y Horacio debían ser cómplices. Nada más.

Anónimo dijo...

Eso! Cómplices, amantes no.
Aun así me cae mal la Maga. Siento que es una versión exagerada de mí, y que terminaré igual que ella. Porque tengo tan buen gusto como ella para escoger a la gente, puros Horacios...
Te voy a agregar en facebook, pa' que cachí' que ando simpática hoy día y quiero ser amistosa... Puedo ser amistosa?

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