...y es que hablando de mentiras suelo estar mintiendo al decir que "leí algo por ahí", pues la mayor parte del tiempo son simples conclusiones que obtengo mediante acabados y extensos razonamientos nocturnos. No me gusta mentir, pero el decir todo el tiempo que lo que estoy diciendo es lo que pienso es como enfrentarse a la vida completamente desarmado. Está además el hecho de no querer parecer un arrogante e insípido humano que reduce todo el universo a una ecuación de relaciones sinápticas. No soy tan minimalista, me gusta más bien parecer universal, o bien Humanista. Sin embargo, soy de esos personajes mediocres que dejan todo a la mitad para parecer que tienen mucho. No soy para nada un universalista como podría alabar mi amigo M.a.M.. Soy una especie de fantasía que ha sabido contemplarse a sí mismo como un ser de convicciones y eso ha generado cierta devoción entre mi círculo más cercano. Me admiran por lo que soy, y a ratos, estoy completamente arrepentido de eso. Sin embargo, el estar ahora escribiendo sobre esas mentiras de alguna manera me alivia y condensa la sensación de escalofrío que me recorre por estas fechas. Y no hablo del fin del año, ni menos de alguna emotiva celebración popular. Hablo del presente como una etapa en que me enfrento a diario con mis temores. Lo he conversado contigo "Estimada", sabes a lo que me refiero, hablo de estar quizás cometiendo el mismo error, por vigésima vez. El romper todo, el quemar lo que iba quedando tal vez no fue suficiente ni necesario, pues en mi habita el peor -o mejor- de los recuerdos, y eso me atormenta desde que me levanto hasta que sueño con ratas. No quiero ser una persona de mal, no quiero dañar, pero me comprometo sin razones aparentes, me envuelvo como si de eso se tratara todo. No sé que puede ser peor, el reconocer que eres un imbécil, o simplemente dejar que las equivocaciones te sigan como una sombra cada instante de tu existencia. ¿Por qué caer de nuevo? ¿acaso no fue suficiente el perderlo todo? Me confunde el sentido de la vida, me confunde la vida. Esa vida que cada ciertos momentos se me escapa de las manos como un amor suicida. Que se desarma como un zombie de una mala película de los ochenta.
Hablando de mentiras... Tengo un par más por contar.